Efectos psicológicos de la pandemia y herramientas para superarlos.

 
Efectos psicológicos de la pandemia y herramientas para superarlos.
 

Quienes constituimos Innovar lo hicimos para aportar diferentes herramientas y posibilidades a aquellas comunidades pequeñas del interior de la provincia en pos de facilitar el desarrollo y crecimiento de sus habitantes en todas sus dimensiones.

Hoy estamos convencidos que una manera de seguir cumpliendo esa misión en este tiempo de distanciamiento social es plantear la idea de pensar juntos, de atrevernos a imaginar cómo serán los nuevos escenarios en los que como seres humanos deberemos desenvolvernos, y a comenzar a imaginar el futuro que podremos construir, es en sí mismo es ese primer paso tan necesario para comenzar a caminar un nuevo camino que nos lleve a una realidad mejor.

Con esto en la cabeza proponemos este lugar de encuentro para escuchar a los que saben, preguntarles a los que viven en el territorio y volver a preguntar a aquellos que son expertos para juntos logremos poner en marcha ideas, visibilizar conceptos y generar acciones concretas que permitan el crecimiento de quienes como nosotros habitamos en el interior de nuestra provincia en comunidades pequeñas.

Para esto creamos Pensar el día después, un espacio en la web para exhibir un ida y vuelta de preguntas y respuestas con diferentes profesionales que nos permitirán hacernos a la idea de cómo puede ser aquel primer día después de la pandemia.

¿Desde tu mirada profesional qué impacto genera a nivel individual atravesar una crisis como la que estamos viviendo? 
Desde mi mirada profesional en esta pandemia que nos incluye a todos y a todas considero que los impactos son y serán muchos, y que de alguna forma aún no logramos dimensionar el impacto reciente del aislamiento como el impacto a futuro.

La incertidumbre generalizada es lo que primero se nos presenta: incertidumbre por lo que el virus representa, lo que se sabe, lo que se va sabiendo y lo que se desconoce. La incertidumbre juega un papel esencial en este momento y viene a “movernos” la vida a todos. Habrá quienes podrán lidiar mejor con esto, quienes peor y quienes necesiten de ayuda profesional para no sentir que todo se desmorona. La particularidad y singularidad de cada ser humano antes de la pandemia es un factor inicial importante para tener en cuenta. Es decir, que el impacto viene a caer en la vida de los sujetos, una vida con sus singularidades. Y es importante pensar aquí, no solo en la estructura previa mental que uno tenga (capacidad para hacer frente al conflicto) sino en el medio de QUÉ nos agarra la pandemia. Es decir, a todos nos llega quizás en un momento donde, por ejemplo: nos estábamos por mudar, arrancábamos un estudio, nos estábamos por separar, buscar trabajo, emprendiendo un proyecto, etc. Entonces según en el punto que nos encuentre será más o menos soportable esto de “frenar y reinventar” qué hacer, que NO se puede y QUÉ pierdo. Es un tiempo retracción, no solo por lo social, sino desde lo interno, es un tiempo de duelo podríamos decir. Duelo, porque significa PÉRDIDA, todos vamos a perder algo, pero según en la fase que uno se quede frente a la pérdida va a ser la salida o el estancamiento de esta situación.

Para simplificarlo podemos pensarlo en cada uno, el Duelo pasa por distintas fases:

1-etapa de negación, “esto no está pasando” …

2-etapa de enojo o ira, “porque justo ahora!, “porqué me pasa esto!” acepto que sucede, pero con enfado.

3-etapa de depresión, el estado de tristeza por la pérdida, el dolor de lo que ya no es, ya no será…

4- etapa de aceptación, es el tiempo donde a pesar de todo entendemos que de ahora en más la situación es así. No significa el olvido ni el dolor por lo perdido, pero es la posibilidad de “hacer de nuevo” de volver a reconectarme con el mundo a pesar de la pérdida y la tristeza.

Estas fases o etapas nos permiten pensarnos y pensar a los que nos rodean y prestar atención cuando alguien se queda muy fijado a una etapa de duelo sin poder moverse. Ahí es la señal de que algo se detuvo y que necesita ayuda para avanzar, aunque no podemos olvidar que cada quien tiene sus tiempos, que no son los de las agujas del reloj, sino tiempos subjetivos, internos. Cuando digo ayuda no significa solo una consulta profesional, sino escuchar al otro, tenerlo en cuenta, acompañar, ofrecer alternativas. Aquí es muy importante, en este aislamiento tener presentes a las personas que están solas, o que han quedado solas aisladas. O las personas  que este tiempo le provocó mucho en pérdidas: económicas, sociales, vínculos, satisfacciones, etc.

Para resumir, la salida de una situación de crisis, como la actual, dependerá de los factores individuales de cada persona, pero también de los factores sociales a los que pueda acceder. Es tan importante lo que nos pasa de manera singular como lo que nos posibilita o limita el entorno, el mundo familiar y social. “De esta salimos entre todos” se escucha por ahí, y esto es así. Es importante siempre hacer el ejercicio de saber en qué puedo sumar para estar mejor y en qué puedo ayudar a otros para que estén mejor. Tanto lo individual como lo social están en un ida y vuelta fundamental.

¿Qué herramientas se pueden utilizar para gestionar la incertidumbre?
Un buen ejercicio es identificar en uno mismo y en otros que hacemos con la incertidumbre y qué grado de impacto nos genera. Cuánto de esa incertidumbre podemos manejar y cuánto no. No es lo mismo pensar en una persona que solo ve a futuro la postergación de una carrera universitaria, que se va atrasar más de lo que esperaba, que una persona que se ha quedado sin la fuente laboral de sustento. Por eso las salidas no son solitarias sino comunitarias:

  • Familiares: poder acompañar a quien no la está pasando bien, desde la escucha o la consulta profesional.
  • Barriales, locales: ayudar desde la mirada solidaria, no solo desde la caridad (que es importante) sino haciendo que mi consumo se reparta. A mí me sirve pensar que en las comunidades pequeñas hay que comprarle al kiosquero del barrio, al emprendedor, al que tiene un local de ropa, al que se la rebusca, tratar de distribuir el consumo.
  • Estatales: un Estado presente, protector, garante de los más vulnerables, los trabajadores, emprendedores y pequeñas empresas. Atentos a ayudar al crecimiento y sostenimiento de los servicios de Salud y la Educación.

Muchos indican que la nueva normalidad que vendrá tiene que ver con un estilo de vida donde lo trascendental le gana terreno a lo material se puede esperar un cambio social de estas características?
La nueva normalidad. Sin dudas que será un nuevo estado de cosas, habrá cambios respecto a lo que era antes, tanto a nivel cotidiano como a nivel mundial. Respecto al cambio suelo pensar y dudar sobre el hecho que la humanidad se vuelque más a lo trascendental que a lo material. Es cierto que volvimos a revalorizar las pequeñas cosas, lo simple: más tiempo de juego con nuestros hijos, hacer una comida, aprender jardinería, leer un libro, mirar una película, etc. Igual escribo esto con cierto “prurito”, porque lo digo desde un lugar cómodo quizás, donde pienso a las familias con un techo, un hogar, necesidades básicas cubiertas, pseudo tranquilidad económica, etc. No me atrevería a generalizar esto ya que la multiplicidad de hogares que existen son muchos, y no solo con las necesidades básicas no cubiertas, sino que también podemos pensar en el incremento de situaciones de violencia intrafamiliar, abusos, femicidios, que son también hoy en pandemia una triste realidad.

Estos días escuchaba y leía al filósofo argentino Dario Sztajnszrajber, poniendo en cuestión, como es de esperar a la filosofía, esta idea de que vamos a salir mejores. Él decía, y comparto, lo digo un poco con sus palabras, que quien era solidario antes de la pandemia lo va a seguir siendo, y va a encontrar la forma de seguir ayudando; pero quien era mezquino o individualista, también lo va a seguir siendo, y más aún. Creo que este nuevo tiempo va a potenciar no solo lo bueno sino la miseria humana, y de esto hay muchos ejemplos para pensar.

¿Qué rol juega la confianza en el otro, para la construcción de esta nueva normalidad?
La confianza es algo que uno se gana o que uno le atribuye a otro porque también se lo ha ganado, no viene gratis. Así como un niño necesita confianza en los padres para crecer, las sociedades o comunidades necesitan confiar para avanzar, crecer. Y este será un tiempo complejo, de especulaciones sobre el futuro, de mezquindades, pero también de construir y fortalecer lazos, quizás lazos que ya estaban pero que ahora tiene que reactivarse más que nunca. Los grupos humanos, desde la familia, la escuela, los barrios, las ong, las fundaciones, el club. Etc. Lugares de lazos que se necesitan más que nunca reactivar para crecer en compañía de otros. Y estos lugares siempre han sido necesarios y primordiales para las personas, y hoy más que nunca, cuando esto pase, serán los lugares de mayor sostenimiento para todos frente al transitar de esta nueva normalidad.

Pienso que en este estado de aislamiento se pierde un poco de vista el registro diario del afuera, esa mirada que tienen y deben tener las instituciones sobre las personas. Es decir, es la maestra, el vecino, el profe del club, etc, quien por ahí puede percatarse de cosas que suceden al interior de una familia que no la está pasando bien. Esas miradas hoy no son tan claras, porque la videollamada solo nos muestra una parte, los lugares de socialización ya no están, entonces hay cosas que pasan de manera silenciosa o desapercibida sin el otro-social que las pueda ver. Quienes estamos desde esos lugares tenemos que agudizar la mirada donde allí pueda haber alguien que éste sufriendo, para poder generar la confianza y la contención para ayudar.

Y en todo caso cómo desde lo individual se puede aportar para construir confianza social.
Desde lo individual uno debería primero tener “conciencia social” saber que desde el “individualismo” no se construye más que “la propia quintita” como se dice, para unos pocos. Hay gente que podrá preguntarse por su lugar y su rol como ser social y hay gente que no. Que no, no porque no lo pueda hacer, sino porque no le interesa. Quien hace el ejercicio de preguntarse por el otro y ser empático siempre encuentra alternativas, aunque sean pequeñas, como dijo Galeano “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Como siempre en todos los sucesos de la vida que uno pueda atravesar o imaginar hay personas que accionan, otros que se paralizan, algunos que se desinteresan, y muchos que solo se quejan. Habrá que poder preguntarse, como bien decía Freud el padre del Psicoanálisis, “qué tiene que ver usted con eso de lo que se queja”, darle una vuelta a eso ya es un gran aporte para avanzar.

Magalí, gracias y a medida que avancemos en este espacio y surjan nuevas inquietudes de nuestras comunidades sin dudas la idea es volver a charlar para que nos aportes tus conocimientos y así nos ayudes a pensar las mejores herramientas a tener en cuenta para seguir creciendo, si hay algo que quieras agregar.

La próxima charla con un nuevo experto | Disponible desde el martes 23 de junio

 

 
 

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